Fidel: un corazón que guía una escuela

Jul 1, 2025

Conoce la historia del profesor Fidel Julio, director de la escuela municipal Santiago Mariño, quien en compañía de los docentes, trabajadores, padres y representantes ha logrado crear un modelo participativo que promueve el bienestar y es replicable en otras escuelas de Caucagüita.

Llega a las 6:30 de la mañana, de lunes a viernes. Abre la escuela, le da las gracias a Dios y se encomienda para que sea “un buen día”. Espera en la puerta a los padres y representantes con un cafecito recién colado. El profesor Fidel Julio, director de la escuela municipal Santiago Mariño, en Turumo, recibe a los estudiantes, docentes y trabajadores con alegría todos los días.

En 2023 fue designado como director y en su afán de buscar una educación de calidad para los estudiantes y con el foco en mejorar la infraestructura física de la escuela, entre muchas cosas más, propuso un modelo participativo como una forma de promover no solo el bienestar de la comunidad educativa, sino también el sentido de pertenencia. Además, en alianza con los padres y representantes hace actividades especiales para recaudar fondos.

—En una conversación con los padres y representantes surgió (de ellos) la idea de dar una colaboración para el pasaje de los profesores. Se hizo una asamblea general y se aprobó el aporte voluntario. Desde entonces se ha mantenido esa ayuda, que reciben directamente los maestros. Quien lo pueda dar chévere, quien no pueda no importa. Somos un equipo y eso nos ha funcionado, dice convencido el profesor Fidel.

Creatividad e ingenio

Los salones de la escuela Santiago Mariño han sido recuperados e intervenidos de forma creativa a través de mosaicos creados con pedazos de cerámica donados por varios padres y representantes que son albañiles, con el propósito de ahorrar pintura y de que los estudiantes todos los años vean sus salones “pintados, limpios, bonitos y en buen estado”.

También gracias al apoyo de uno de los representantes que es carpintero y que donó la mano de obra, los niños de preescolar cuentan con sillas y mesas “bonitas y de calidad”.

En las paredes de algunos salones se observan frases inspiradoras como: “amar y construir”, “expresar y crear”, “imitar y representar”, “armar y construir”, entre otras más, que no solo forman parte de la decoración, sino que refuerzan los valores y motivan a “ser mejores” a todos los miembros de la comunidad estudiantil.

Maybel Herrera, representante de una niña de segundo nivel de preescolar, donó una tinta para la impresora, en respaldo al modelo de autogestión.

—El profesor Fidel nos demuestra con el ejemplo que la escuela es importante y que juntos podemos salir adelante, eso nos motiva a colaborar.

Fidel solidario

El profesor Fidel antes de ser director se desempeñó por dos años como subdirector. En su gestión escolar, en plena pandemia del COVID-19, le propuso a la directora abrir más secciones. Lo hablaron con la supervisora, la profesora Mayenmy Rengifo, quien apoyó la idea y comenzaron a recuperar unos espacios de la escuela que estaban en desuso. El propósito era aumentar la matrícula de la escuela que no llegaba a 300 estudiantes y lo lograron, porque en la actualidad son 599 estudiantes en dos turnos: mañana y tarde.

El personal docente está compuesto por 25 profesores, en algunos casos con posgrados. El resto lo componen los obreros y las cocineras, quienes junto con la profesora Betzaida Terán, coordinadora del comedor y en compañía de los padres y representantes, desde hace seis meses, le ponen esfuerzo y corazón al comedor.

Nació en Caracas, es el hijo mayor que ayudó en la crianza de sus hermanos. Ha vivido toda su vida en Caucagüita, salvo seis años de su infancia que estuvo en Colombia. Allí conoció a la maestra Alfonsina, quien lo educó de 1ro a 3er grado. Ella le tenía mucho cariño, lo ayudó porque comenzó tarde en la escuela y le enseñó con amor y dedicación. Alfonsina lo inspiró para convertirse en maestro.

Para el profesor Fidel el trabajo en equipo y el respeto son clave para una labor exitosa. Considera que la confianza debe ser la premisa cuando se delegan las responsabilidades, así como la importancia de reconocer la imperfección de los seres humanos cuando algo no sale bien, porque siempre se puede corregir.

Fe convertida en acción

Es testigo de Jehová, todos los fines de semana predica y eso le ha permitido ver cómo viven los estudiantes, cómo enfrentan los problemas y cómo se les puede ayudar desde la escuela. Para él es fundamental que ellos tengan clase los cinco días de la semana y puedan almorzar una comida de calidad.

—Nuestros hermanos de Aroa, ellos tienen una granja de cerdos y nos mandan chuleta y costillita a un precio solidario. Yo se lo doy a los profesores a crédito, lo pueden pagar los 15 o 25 de cada mes. Siempre estoy buscando alianzas para beneficiar a los docentes. Es difícil, pero tenemos la motivación. El docente de la Santiago tiene su café, tiene su autogestión y tiene cómo llevarle algo más a su familia.

Sueña con que todas las personas de su comunidad educativa puedan cubrir sus necesidades, que los docentes y estudiantes tengan la oportunidad de disfrutar de sus vacaciones y que la escuela siempre sea un espacio maravilloso en el que todos se sientan queridos y protegidos.

En su opinión, los directivos tienen la responsabilidad de mantener unido a su equipo de trabajo. Un líder se hace con empatía y humildad, cuando reconoce que su función es ayudar, fomentar la paz y brindar condiciones de trabajo con armonía. Para ser un líder hay que ser positivo y creer que las cosas salen bien cuando se le pone corazón y amor.

—Para mí Impronta es una fundación sin límites para el éxito. Impronta llega al corazón. Es ese amigo que te dice que tu trabajo es valioso, que te está apoyando a cuidar a tus estudiantes y te está ayudando a animar a tus profesores, que muchas veces quieren abandonar esta maravillosa carrera.